Evaluación segura en la crisis de los cuarenta

Evaluación segura de mi crisis de los cuarenta

Mi mujer y yo necesitábamos un proyecto. No somos viejos, o al menos no nos sentimos así, y nuestros hijos ya son mayores.

Me encanta pasar las horas en el club de golf, y he mejorado mi handicap, pero buscábamos un proyecto en el que poder embarcarnos los dos juntos.

Así que decidimos retroceder en el tiempo y volver a hacer lo que hicimos cuando nos acabábamos de casar. Vamos a comprar y reformar una casa.

Ya hemos encontrado la zona que nos gusta y hemos llegado a la importante etapa de valorar las alternativas disponibles.

Mientras considerábamos nuestras opciones en esta evaluación, y recordando nuestra primera aventura en el mercado inmobiliario hace ya tantos años, me llamó la atención el obvio paralelismo profesional existente con las evaluaciones de seguridad de la automatización industrial.

Me explico.

Últimamente hemos trabajado muy duro en Rockwell Automation a fin de poder entender realmente qué es lo que nuestros clientes necesitan de los servicios de seguridad que ofrecemos. Hemos vivido de verdad el lema de nuestra compañía: Listen. Think. Solve®.

La fase de Listen (escuchar) nos hizo revisar con atención los servicios de evaluación que ofrecemos y hablar con un conjunto representativo de nuestros clientes y con los asistentes a nuestros eventos y sesiones de formación habituales.

Descubrimos que, al igual que mi mujer y yo nos encontrábamos en una situación muy diferente al comprar una casa ahora en comparación con cuando lo hicimos por primera vez, nuestros clientes también tienen necesidades muy diferentes a la hora de evaluar la seguridad de sus plantas o equipos.

Esto nos llevó, a mí y mis compañeros, a la fase de Think (pensar). Queríamos entender cómo podíamos ofrecer un tipo de evaluaciones que se adaptara a las necesidades reales de nuestros clientes. La respuesta se basa en la notable mejora de la capacidad de escalado de nuestros servicios de evaluación.

Hay diferentes tipos de estudios y consideraciones que se pueden hacer con una casa cuando se pretende comprarla. Saber cuál de ellos es el más adecuado depende de varios factores: qué se necesita, qué es lo que uno se puede permitir y para qué se quiere el inmueble.

Cuando éramos una pareja de jóvenes prometedores con grandes aspiraciones, hace más de veinte años, estábamos en el nivel más básico: la tasación para la hipoteca.

Se trata de lo más elemental: este paso simplemente consiste en que el banco que te presta el dinero considere que el valor de la casa justifica el préstamo. Entonces llegan los tres niveles posibles del estudio propiamente dicho: un informe del estado de la propiedad, un informe para el comprador y una inspección del edificio.

El primer informe es recomendable si se trata de una casa relativamente nueva y solo se necesita una comprobación superficial; el segundo es apropiado si la casa tiene ya una cierta antigüedad y se tienen pequeñas dudas sobre su estado. Sin embargo, el tercero es importante si, como mi mujer y yo en esta ocasión, se compra una casa muy antigua o una propiedad en muy mal estado con la idea de rehabilitarla en profundidad. Determinar el nivel de estudio adecuado es importante.

Ocurre lo mismo con la evaluación de la seguridad. Hay varios niveles de evaluación de seguridad que pueden ser necesarios en las empresas según la situación.

Hay algunas compañías que solo necesitan cumplir la normativa básica en una única máquina. Otras, sin embargo, pueden obtener ventajas competitivas —que se reflejarán en el resultado neto de la empresa— si utilizan soluciones líderes del mercado. Estas soluciones mejoran el tiempo productivo en las organizaciones globales con plantas situadas en múltiples ubicaciones.

Pero, dejando de lado las ventajas de la eficiencia, los costes que suponen las evaluaciones más en profundidad pueden ser prohibitivos para las empresas más pequeñas. Las necesidades de una pequeña pastelería que elabora sus productos, por ejemplo, son muy diferentes de las que tiene una gran empresa mundial de bollería industrial.

De forma similar, las evaluaciones de riesgos que necesita un fabricante de maquinaria (OEM) para validar una máquina nueva son diferentes de las de una compleja fábrica con múltiples líneas o las de una central eléctrica que integra decenas o cientos de equipos.

La evaluación de riesgos puede ir desde la fase inicial de descubrimiento, hasta la evaluación de una sola máquina, pasando por una línea completa, una planta o una organización con varias sedes. Sin embargo, sin importar cuáles sean estas necesidades, es importante tener la posibilidad de obtener los mejores servicios posibles de los proveedores de servicios más experimentados.

Tomar las mejores decisiones para el futuro, tanto si está comprando una casa como verificando la sostenibilidad de una empresa, requiere a menudo la consideración de elementos que se hallan más allá de nuestros propios conocimientos. Por ello, es vital dejarse aconsejar por expertos que pueden ayudarle a entender cómo sus objetivos encajan mejor con los servicios disponibles, teniendo en cuenta su presupuesto.

Y ese es precisamente el motivo por el que en Rockwell Automation hemos desarrollado la capacidad de escalado de nuestros servicios de evaluación: poder ofrecer a todos nuestros clientes la solución adecuada.

Si desea hablar con nuestro equipo de expertos, no dude en contactar con nosotros.

La seguridad, como una crisis de los cuarenta, no tiene por qué ser un enigma.

Andrew Ballard
Publicado Junio 13, 2016 Por Andrew Ballard, Global Director Systems & Maintenance, Rockwell Automation
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