Frente a una combinación de activos anticuados y la presión para aumentar la eficiencia y la confiabilidad, las empresas buscan en sus organizaciones maneras de mejorar las operaciones, gestionar mejor su fuerza laboral y reducir costos.
Un área que se debe examinar es el mantenimiento. El mantenimiento tradicional ha implicado trabajo programado y por horas en los equipos, muchas veces en reacción a algo. Cuando algo fallaba, se pedía una nueva pieza o se anotaba en un portapapeles para registrar el evento.
Para los fabricantes globales, este tipo de mantenimiento reactivo significa mayores costos y tiempo improductivo no programado. De hecho, los estudios han demostrado que el mantenimiento reactivo es de 7 a 10 veces más caro que el mantenimiento planificado y, por lo tanto, es la forma más cara de gestionar los activos.
Durante mucho tiempo se consideró que el mantenimiento era un centro de costos, pero ahora tiene la posibilidad de impulsar la rentabilidad de una organización mejorando la calidad, la eficacia operacional, la seguridad y otras áreas.
Como parte de una estrategia de gestión de activos general, gestionar las tareas de mantenimiento mediante software especializado y otras herramientas puede ayudar a reducir la introducción manual de lecturas de dispositivos y a compartir información vital con otras áreas de producción.
Por ejemplo, la información procedente de controladores, variadores, switches y centros de datos puede proporcionar una alerta de que hay un fallo o registrar el número de fallos durante un período de tiempo.
El personal de ingeniería, mantenimiento y almacén también puede acceder a datos históricos y saber qué activos pueden estar cerca del final de su vida útil o ser capaces de detectar patrones en sus equipos. Pueden ver el uso y los costos, lo que les permite gestionar de manera más eficiente la mano de obra, el tiempo y el capital.
La captura de un historial de eventos para un dispositivo específico puede ayudar a determinar la causa del fallo y reducir el tiempo improductivo no programado.
El tiempo improductivo promedio del activo, el historial de mantenimiento y otros factores pueden ayudar a determinar el mejor camino a seguir para lograr la eficacia operacional.
Con los dispositivos inteligentes y conectados que recopilan información, los gerentes de mantenimiento pueden priorizar las actividades de mantenimiento, gestionar de forma proactiva la condición y el estado de los activos, y mejorar el tiempo medio entre fallos. Esto mejora el resultado neto y ayuda a mejorar el valor de las operaciones.
Aprovechar la información para ayudar a monitorear los activos y gestionar las operaciones es fundamental para equilibrar el mantenimiento reactivo y el mantenimiento preventivo.
Para lograr eficiencia entre estas dos categorías, revise la cantidad de datos que está introduciendo en los sistemas y elimine el trabajo que no aporta valor. Al mantener el estado de los activos de forma proactiva, puede ayudar a reducir el riesgo en su organización y a mejorar su eficacia operacional.
Coescrito por Jim Henry, gerente sénior de productos – gestión de activos digitales, Rockwell Automation
Publicado 3 de diciembre de 2017