En cuanto a los fabricantes que están luchando contra la disminución de la demanda, sin duda se centrarán en restringir los gastos lo máximo posible. Pero no se sabe cuánto tiempo durará esto, y puede que se trate más de una cuestión de sobrevivir o hundirse que de simplemente atrincherarse para capear el temporal. Aquellos que estén dispuestos a asumir el riesgo deberían reinvertir en tecnología que les ayude a cambiar de rumbo para producir productos de alta demanda.
Un futuro sin fin
Por supuesto, no todos los fabricantes están poniendo la transformación digital en espera. De hecho, muchos clientes acuden a nosotros con solicitudes urgentes para ayudar a acelerar la adquisición de múltiples destrezas de sus equipos o para aportar conocimientos especializados de forma remota. En estos casos, la transformación digital se está convirtiendo en un asunto urgente e inmediato, en lugar de un viaje a largo plazo.
Algunas tecnologías, como la realidad aumentada (AR), son inmensamente valiosas para permitir un cambio tecnológico rápido en estos escenarios. Pero también es importante no perder de vista la perspectiva más amplia y a largo plazo.
La transformación digital es mucho más que tecnología. Los líderes verdaderamente disruptivos, como Amazon, Netflix y Uber, han demostrado que el éxito a largo plazo no radica simplemente en tener mejor tecnología, sino en adaptarse más estrechamente a las necesidades de los clientes. Esto es igualmente cierto en la fabricación. Incluso antes de la crisis, hemos visto a los fabricantes centrarse en ofertas más personalizadas para sus clientes: tiradas más cortas, pedidos más pequeños y productos más personalizados. Por ejemplo, para satisfacer el apetito de sus clientes por líneas de productos que se actualizan con frecuencia, un fabricante de bienes de consumo ha comenzado a actualizar sus productos de limpieza cada tres a seis meses. Este tipo de adaptabilidad es ahora más importante que nunca.
En estos tiempos de cambios rápidos, puede ser difícil adoptar la perspectiva a largo plazo que implica la “visión del futuro”. Pero la transformación digital a largo plazo consiste en adaptarse rápidamente a los cambios. Esta crisis podría ser un nuevo comienzo que resalte la necesidad de flexibilidad y mayor supervisión de las líneas de ensamblaje y la cadena de suministro. Esto no es en absoluto el fin de la visión del futuro.
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