El coronavirus (COVID-19) es una enfermedad infecciosa causada por un coronavirus descubierto recientemente. Como pandemia de salud global, muchos países de todo el mundo están luchando contra el aumento de casos de coronavirus.
Los trabajadores sanitarios dependen del equipo de protección personal para protegerse a sí mismos y a sus pacientes de la infección y de infectar a otros.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la grave y creciente interrupción del suministro mundial de equipos de protección personal (EPP), causada por la creciente demanda, las compras de pánico, la acumulación y el mal uso, está poniendo vidas en riesgo.
Para abordar esto, la OMS pidió a la industria y a los gobiernos que aumentaran la fabricación en un 40 % para satisfacer la creciente demanda mundial.
El Gobierno australiano encargó recientemente a Med-Con, el único fabricante de mascarillas quirúrgicas de Australia, que aumentara la producción para ayudar a satisfacer esta demanda. Con solo dos de sus tres máquinas originales de 40 años en funcionamiento, se dieron cuenta de que necesitarían urgentemente más máquinas para fabricar mascarillas.
Foodmach, una empresa de ingeniería avanzada por encargo con sede en Echuca, Victoria, fue seleccionada para ayudar con este proyecto. Con la ayuda del Gobierno australiano, Foodmach recibió un plazo de 60 días para diseñar y construir la primera de siete máquinas que salvan vidas para satisfacer las demandas de suministro urgente, con el objetivo de producir 60 millones de mascarillas faciales para noviembre de 2020, con una capacidad anual continua de 160 millones de mascarillas.